Nuestro primer día de guarde... el despegue. Así fue...


Después de 13 meses enganchados como garrapatas, mi hijo empieza la guarde.

Confieso mi tendencia al peliculeo, y el primer día de guarde de Arián no iba a ser menos, of course!. 
Siempre hago eso ante ocasiones especiales o importantes, considero que es hasta dañino, pero es una tara que llevo intrínseca y totalmente adherida, así que no puedo hacer nada.





Llevaba días entre soñando y pensando como sería ese día, os voy a hacer un resumen de las opciones posibles de un primer día de guarde (para personas con tendencias como la mia):


  • Opción 1: Llegar llorando a la guarde, después de un breve camino pero intenso de conversaciones con el peque, del tipo: Ya veras que bien te lo vas  a pasar en el cole , vas a jugar con un montón de nenes, ¿que bien no?...un largo etcétera de palabras de convencimiento mutuo (repito, mutuo)



  • Opción 2:  Llegar como si nada a la guarde, contento como unas castañuelas, hasta llegar a la puerta de clase. Al ver a la profesora y al resto de nenes llorando a mares Arián no aguanta la presión y arranca a llorar como un descosido. Yo me voy tranquila, pero sintiéndome fatal por el abandono. 


  • Opción 3: Llegar a la escuela bien, contentos, tranquilos... llegar a la puerta de clase, mi hijo irse con la profesora como si no hubiera tenido madre, y llorar. Yo, él no. El se queda relajado y no se acuerda de madre porque no le dice ni adiós.

Después de peliculear (perdón por la invención de palabras, es mi debilidad, jijiji) varias veces sobre estas tres opciones, algunas veces con ligeros cambios, pueden ser más dramáticas o más idílicas, depende del día que se presente.....A lo que iba, después la realidad fue algo distinta, diferente, digamos que no tuvo nada que ver con lo que imaginaba. 

El día transcurrió con normalidad, un poco de malas leches matutinas por parte de Arián, no mía. El levantarse pronto no lo lleva bien, es un pequeño osito dormilón, así que la situación estuvo adornada con un poco de mal humor, y un almuerzo más bien escaso. Vestimos, peinamos, perfumamos, abrigamos (el viernes hacía una rascaaaaa), y vamos directos a la guarde, tranquilos eso sí, aunque un poco mal humorados.

Llegamos a la guarde, donde el sonido de los lloros varios se oye desde la calle. Arián se gira y me mira con cara de - Mama, me llevas al matadero o ¿que ase? - A lo que contesto a esa cara con una amplia sonrisa - Que bien cariño, ¡que vamos al cole! - Aunque por dentro estoy pensado -  ¡¡Oh my god!!, esto es peor aún que un matadero, ¡¡parece que vamos a la guerra!!

Nos acercamos a la puerta de la clase, donde se oyen lloros de diferentes tonos y gustos, y la profesora nos hace pasar. Dejo a Arian en el suelo (no camina solo), me mira con esa cara de ojos abiertos como platos del whatsapp, y va hacia la profesora caminando solito (he dicho que no camina sólo ?¿?¿). Aterriza en los pies de la profesora, se gira a mirarme sin llorar ni nada, tranquilito, y me dice: CACA. ¿Caca de situación?

Al ver su actitud amistosa con la profesora dejé a Arián en la clase, me despedí de él , (paso importante para que no me buscara como un poseso por toda la guarde sin saber que ya me había ido) y me retiré tranquilamente.

Me fui por la puerta de la guarde, sin carrito, sin nene...una sensación rara de narices, ya que durante todos los días de 13 meses he estado enganchada a él, raro raro. Así que aproveche como una loca las tres horas que tenía por delante, repito como una loca, porque creo que hacía mucho tiempo que no aprovechaba tanto una mañana :) 

Feliz, pero con un sentimiento extraño, que me hace pensar que el tiempo no pasa en vano, y que se me está haciendo mayor irremediablemente (igual que yo).



¿Y vosotras? ¿como pasasteis el primer día?

Hasta el miércoles
Besines, Clau

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